Reflexiones y una utopía

Autora: Pacrica

De un tiempo a esta parte, me ha dado por reflexionarsobre mi futuro, – cosa rara en mi- porqueantes nunca tuve tiempo de hacerlo, por el ajetreo laboral y familiar y el intento cotidiano por sobrevivir entre los años70s y 90s, donde los acontecimientos nacionales e internacionales, nos acechaban a diario, tales como amenazas nucleares, copas mundiales de futbol, golpes de estado, elecciones democráticas?, movimientoS telúricos impredecibles, profecías de acabo de mundo, modernizaciones para la globalización, y también debido a eventos familiares como casorios, trabajo agotador en la oficina y luego en casa, con las eternas tareas y manualidades de los hijos, los infaltables nacimientos, denticiones y coceduras, edades del pavo, primeros pololeos de los retoños, divorcios, velorios, etc., los que fueron llenando nuestros días yasí pasaron los años sin darnos cuenta yya estamos en los titantos, porque seamos sinceras – no queremos confesar la edad en público (ni privadamente)- una porque siempre nos están diciendo que nos vemos tan jóvenes y otra, porque no nos acordamos si somos mas antiguas que nuestra mejor amiga o nuestra querida vecina……

Chuta se me fe la idea… ( entre nos, esto le ocurre muy a menudo a los que estamos en entrando a la 6ª década, así que tranquilos….., mal de mucho consuelo de tontos) … ah ya…. les hablaba de mis repentinas y profundas reflexiones, sobre que será de mi vida el día que me jubile y deje de venir al Ministerio, cosa que hice a diario durante 35 años, con algunos intervalos por supuesto- por enfermedades propias o de los hijos , partos, vacaciones o simplemente días administrativos, pedidos porque tenia ganas de bajarme de ese torbellino y respirar y apaciguarme un poco.

Y de esta la reflexión la pregunta frecuente que más se repite es ¿que harás después de haber realizado durante 420 meses de tu vida o mejor dicho 12.775 días de tu existencia la misma rutina? De saludar a la misma gente, de compartir penas y alegrías con tus colegas, de equilibrar situaciones, de adaptarte al genio de los jefes, de andar con la camiseta puesta permanentemente, a pesar de sentirnos muchas veces pasadas a llevar o no valoradas?

Y lo primero que se te viene a la mente es el comercial que dice CHAO JEFEEEEEEEE,

Noooo, no se pasen ese rollo, ni asusten no le haré un cara pálida a ninguna autoridad, ni saldré del Ministerio a poto pelado, para quedar en la posteridad, no, no, no, soy una veterana, futura jubilada, pero siempre digna….

Solo diré Chao al tráfago enloquecedor , permanente y de enajenados que se vive a diario en las calles de Santiago, donde no hay un lugar para detenerte descansar o respirar ,porque si vas a la Plaza de Armas sales mas estresada de lo que llegaste, entre los cánticos de los hermanos evangélicos (canutos les decía mi mamá) gritando, con un megáfono a voz en cuello su amor a Cristo, o los hermanos peruanos en sus carritos con envolventes aromas a maiz tostado, sancochos y demases(pues se han apropiado del costado de la catedral), o donde los abuelas y los que se toman un descanso, luchan por espantar a las palomas que atacan en bandadas si estás tomando un helado o comiendo un pastel , exigiendo que seas generosa y compartas y mas allá se sienten las carcajadas de los oyentes improvisados que escuchan a los humoristas callejeros, que se ganan la vida sacando una sonrisa.

Sí esa es la gran pregunta que imagino, ¿ qué hacer o qué no hacer? , algo parecida a la de Hamlet, ¿ser o no ser?, pero esa para mi ya está contestada, ya fui…Fui durante 35 años funcionaria pública y a mucha honra y me enorgullezco de serlo, aunque muchos digan que somos unos flojos, que nos ganamos el sueldo, pintándonos las uñas, tomando cafecito y los varones conquistando a la secretaria del jefe o sacando la vuelta y con las zapatillas de clavo listas a las 18:00 hrs. Pero yo me siento parte de ese Ministerio que tiene un prestigio, debido al esfuerzo de todos nosotros, los logros obtenidos en diversos ámbitos internacionales,es por el trabajo de todos, trabajo diario que no se mide ni se ve, colectivo y efectivo, silencioso y rutinario, pero que hace que la máquina funcione, desde la más alta autoridad hasta el colega del ultimo grado.

Pero como no me podrían enterrar en el Ministerio y yo tampoco quiero, tengo varias cosas pensadas, digámosle “Proyectos” para que suenemas pomposo, todos ellos partiendo de la palabra CHAO:

CHAO Metro a la hora pick atiborrado de gente queparece lata de sardina

CHAO lloriqueos por bombas lacrimógenas, justo a la hora que salimos a colación, porque todos los días alguien esta protestando por algo.

CHAO carrera detrás del ladrón que arrebató alguna cartera

CHAOa los empujones y toqueteos varios para subirte o bajarte del metro lleno hasta el techo.

CHAO arroz pilaf con ragout de cerdo del casino

CHAOesperar interminables horas en la posta porque esta colapsada

CHAO a la mala onda y el chaqueteo y cahuineos varios

Y chuta que la reflexión te deja sin muchas opciones… para donde me voy?y que hago, para seguir sobreviviendo hasta que me coloquen el pijama de madera? ¿qué haré en el futuro?

¿Se imaginan a una sesentona del siglo XXI, preguntándose por su futuro?, algo impensable hace 30 años atrás, cuando nuestras abuelas a los 50 lo tenían clarito. Según el estrato social, debían supervisar a las hijas y enderezar yernos descarriados, malcriar a los nietos e ir a misa y ayudar a los pobres y las trabajadoras apoyar a sus hijas , a las que el marido se les había esfumado, dejándoles una parvada de chiquillos que criar, lavar ropa ajena y morir trabajando.

Pero nosotras ahora estamos ¡ PLOP¡ , a nuestra edad los nietos ya son lolos, a los cuales no puedes ni debes malcriar, una porque los papás te lo prohíben y otra, porque tenemos un enemigo poderoso e invencible, LA TECNOLOGIA, que los mantiene como pacientes de una UTI, conectados con cables y aparatos a pantallas y audífonos enchufados a las orejas que no te permiten comunicación alguna.

Vuelve la pregunta ¿que hacer o que no hacer?En lo personal muchas ideas se me vienen a la mente, y mas de alguna desarrollaré, pero la principal, esdejar a través de estas líneas, la idea que de una u otra forma,se conformeen nuestro Minrel, un grupo humano que integre a todos los que ya se desvincularon o están por hacerlo en los próximos años del Ministerio y sentar las bases de una organización que nos permita seguir siendo la familia Ministerial que fuimos en los inicios de nuestra carrera, para poder en la vejez recordar y revivir con nuestras/os colegas tantas anécdotas y vivencias compartidas por 35 años o más.

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