– La joven del póster

La joven del póster

Beduino

.

Cuenta la tradición oral de este ministerio que a fines de los años setenta, un joven funcionario llamado ManuelBlaski, recién llegado al Servicio del Edificio de Bandera 52, quedó muy impresionado con un póster de Sernatur, que tenía la fotografía de una hermosa y rubia muchacha, que aparecía en un diminuto bikini, bajo el sol estival de Viña del Mar, cuadro que lo acompañó durante sus primeros días de trabajo. Manuel, más bien tímido e introvertido, buscó en esta niña una compañía platónica y también una admiración que bordeaba lo anormal, tanto fue así que empezó a amarla en silencio y soñaba, sí soñaba…

.

Sin embargo, al poco tiempo, ocurrió algo muy doloroso para este novato funcionario; descubrió que en otras oficinas también estaba esta bella joven, incluso en algunos estantes su fotografía estaba por cientos, pues supo que “ había que enviarla al exterior”. Este desencanto afectó notoriamente la actitud de Manuel y más bien se dedicó de lleno a sus quehaceres administrativos y a su realidad: un pequeño espacio con poca luz que él llamó “mi oficina”, un viejo escritorio y una máquina de escribir underwood. Pero, a pesar de todo, era feliz con su modesta colaboración a la Oficina de Asuntos Políticos, donde había sido asignado.

.

Entonces, conoció a Alzamira, una muy agraciada funcionaria de la Oficina de Partes, quien todos los días le traía la Minuta, que eran documentos oficiales queel tenia que distribuirlos a sus jefes y compañeros. Es posible que ella, con sus diarias visitas y encantos femeninos, poco a poco fue morigerandoel desencanto sufrido por Manuel con la niña del póster.

.

Fue Alzamira quien lo conminó en cierta medida para que Manuel reclamara por una oficina más grande, con más luz y con muebles más modernos. Manuel pensó, entonces, que ella era una especie de revolucionaria y no reaccionaba de buenas a primera. Sin embargo, las repetidas arengas y actitud firme de Alzamira le sirvió mucho en su carrera funcionaria para pedir por sus derechos y ya con el tiempo fue escalando posiciones para estar a cargo de funciones educacionales, informes de prensa y hasta organizar exposiciones culturales. Se sabe que Manuel no termina hoy de agradecer la ayuda de esa funcionaria, con quien podría haber tenido alguna relación sentimental, incluso haber contraído matrimonio. Bueno, con el correr de los tiempos, ambos consumieron el himeneo por diferentes caminos.

.

Pasó raudamente el tiempo, y Manuel con todo lo que había alcanzado estaba feliz y se sentía satisfecho y muy orgulloso de sus viajes al extranjero para prestar sus servicios en algunasmisiones consulares de Chile, y que él mismo una vez lo había anticipado en cuarto año de Enseñanza Primaria, al escuchar una cinta con un estremecedor relato de la Epopeya de Iquique y de la voz de su héroe, Arturo Prat. Si, pensó entonces, yo quiero ser marinero o al menos trabajar para el Estado de Chile y en lo posible ayudar a mis compatriotas… Yo sé que Chile me va a dar esa oportunidad.

.

Han pasado ya largos treinta años del cumplimiento del deber y se sabe que “don” Manuel está retirado del Servicio.Lo que no se sabe, los oráculos sí, es qué habría sido de la vida de Manuel si se hubiera contratado en el Banco de Concepción, de la calle Huérfanos, que ya no existe, o si hubiese viajado al Medio Oriente con una beca de estudios…no se sabe.

.

Sin embargo, quienes han tenido la posibilidad de hablar con don Manuel en estos tiempos, sí conocen bien que él ya tiene su cabello blanco y que camina con cierta dificultad y no se extrañan cuando en sus recuerdos del ministerio, aparece, cual buque fantasmal, la joven rubia del Sernatur, con su cabellera al viento, sus largas piernas y sus paletas de playa. El no se ha dado el tiempo de pensar si esta muchacha se casó, si tuvo hijos o si se fue al extranjero. Tampoco, si su piel se fue opacando con el paso del tiempo. El la conoció joven y así la mantiene en su imaginación y…corazón.

.

Cuando alguien del Servicio quisiera sacarle una linda sonrisa a don Manuel, no más tiene que preguntarle por la niña del póster… y obtendrá esa sonrisa y también…unas lágrimas…

.

Nota. Es un modesto homenaje para todos los Manuel, Alzamira, Alejandro, Janet, Carlos, Julia, Víctor, Elsa, y tantos, tantos otros nombres masculinos y femeninos, de personas que han pasado a ser parte de la historia y alma de esta Secretaría de Estado.

Deja un comentario