– Historia de una Junta de Colegio

Historia de una Junta de Colegio

La Colegiala

Esta es la narración de lo que sucedío en una reunión de compañeras de colegio, reuniones que realizamos desde hace 18 años dos veces al año, pero esta vez tiene un sentido especial, nos reunimos 20 en casa de Ivon, cuando llegamos con Carol ya habían llegado 17 las que nos recibieron con mucho entusiasmo, y diciendo Muy tarde¡¡ Muy tarde¡¡.

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En medio de risas y saludos dimos la vuelta a la mesa abrazándolas a todas, en especial a Jany que había venido desde Puerto Montt solamente para reunirse con nosotras.

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Estábamos todas muy contentas y con muchas ganas de contar nuestras historias, las tallas iban y venían, todas relacionadas con nuestra edad, ¿¿ que cuantos años hacíamos todas juntas??, que una de ellas le decía a su hijo que se iba a juntar con las compañeras y el hijo le preguntaba si estábamos todas vivas.

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¡jajaja¡tambíen habían vivencias personales, Marce contaba que había estado en San Pedro de Atacama y que había conocido un pascuence de 29 años con el que comenzaba un romance, y todas gritábamos a coro ¡¡idola, idola no te moai¡¡jajaja¡.

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Por lo general Elena, la presidenta de curso que es nuestra organizadora oficial, compra todas las cosas para picar y bebidas para estos eventos, pero esta vez hasta hicimos una vaca para comprar pisco y mango souer, ya que la conversación lo ameritaba.

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Dentro de las anécdotas estaban las del terremoto, del tsunami y maremoto, la mitad de la mesa hablaba de eso y la otra mitad del marido de Ivon, la dueña de casa, de quien ella siempre ha estado muy enamorada y habla muchas maravillas , como que es un super macho y enaltece su virilidad, le preguntábamos que pasaría si hubiésemos ido todas a tirarnos encima de él, y ella contestaba que el no arrugaría, y nosotras le decíamos que si se cortaba ibamos a comprobar que era solamente un mito de largos años.

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Todas estábamos muy contentas de ver a Pilar que venía por primera vez y le preguntábamos que había sido de su buena vida.

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El marido de Ivón aparecía para juntarnos y tomarnos fotos en el pasto, unas sentadas, otras de pie y otras de rodillas, las que obviamente después no se podían parar, tallas iban y venían y el marido de Ivón se reía de todas las tonteras que decíamos.

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Que sensación más agradable, volver a sentirse como en la sala de clases, ahí estaban todas las “niñas” del curso, las maldadosas, las estudiosas, las buenas, las señoritas, y las pesaditas, toda esta diversidad y la magia de sentir que estábamos todas iguales, igualitas, como cuando éramos jovencitas ¡jajajaj¡ y nos acordamos de los profes de matemáticas,y de filosofía y del paseo de fin de curso,también nos acordábamos de una compañera que se llamada Matilde y que las malas le pintaban la cara y el pelo a la pobre, era un como unbulling, pero de esos años.

Contábamos cosas que antes no nos habíamos atrevido a contar, hablábamos de nuestros hijos, de la tecnología, todas estábamos como esparcidas en la terraza con risas, con conversaciones personales de las situaciones más increíbles que podamos imaginar.Compartimos una gran torta que celebraba nuestros 18 años de amistad.

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Terminamos esta gran reunión armando un grupo para irnos a Puerto Montt, para hacer nuestra próxima junta en casa de Jany, terminamos también arreglando el mundo a nuestra manera.

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¡Viva la junta del Cuarto año Medio del Liceo de Niñas Nº5¡ y que estás reuniones que han de ser cada vez más entretenidas a medida que avanzamos en edad, perduren hasta que nuestro espíritu juvenil permanezca con nosotros.

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