Hacedores de Historia

Autor: Hachis

Son los hombres y mujeres (las mujeres y los hombres) que (quienes) a través del tiempo vamos dejando huellas en este caminar llamado vida, diminutos vestigios que van articulándose hasta convertirse en pequeños trozos de leyenda adhiriéndose cada uno de ellos a vuestros inventarios personales, engrosando capítulos institucionales y sumando tomos a la historia de un pueblo que lleva nuestros nombres grabados en láminas de papel que resplandecen con la blancura del momento, pero al pasar de los tiempos va floreciendo el suave tono sepia que a través de los años va dejando huellas, confundiéndose con el color de vuestros cabellos plateados.

Es así, como los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, hemos ido y vamos construyendo historia en el tiempo, cuantas de ellas yacen en la memoria de algún libro olvidado en los archivos y anales de nuestra Institución, cuantas de aquellas memorias aún permanecen vivas en vuestras mente, tratando de construir un pasado en los cimientos del recuerdo y en paredes que en días de soles y lunas, de veranos e inviernos nos vieron sonreír, o tal vez presenciar una lagrima que alguna pena o una frustración no dejó al pasar. Pero eso somos, un mar de todo, seres deslizantes por los pasillos, cargados de sueños e ilusiones y portadores de una historia.

No hay cabida en esta narración, que pronto pasará a formar parte de una leyenda, para segmentar la presencia de quienes forman parte de esta institución, son los hombres y mujeres que en forma transversal, vamos construyendo diariamente un Ministerio diferente, siendo diferentes día a día, transformándonos en el tiempo sin que de ello podamos darnos cuenta, cada cual en su autodesarrollo y en su afán.

Este es nuestro Ministerio, tan particular y singular, que es capaz de situarte en lo más alto de nuestras montañas permitiéndonos apreciar el horizonte de nuestros anhelos y deseos, que te permite abrir tus alas y volar hacia lugares lejanos donde un trozo de nuestra patria espera por ti, donde situarás parte de una historia. Ese derecho, que tenemos enraizado como inventario, no puede ser arrancado ni arrebatado de tus sueños, de tus alegrías y de tus esperanzas. Nadie puede despojarte del derecho a ser protagonista de nuestra historia Institucional, que el trabajo de nuestros antepasados siga resplandeciendo y moviendo nuestros corazones. Ciertamente, difícil resulta vislumbrar para quienes nos miran al pasar, ó tal vez distantes, sin comprender la dimensión de nuestra Institución.

Aún quedan en nuestro medio, viejos “Hacedores de Historia”, cargados de recuerdos y experiencias que transitan por nuestros pasillos, llevando consigo el ejemplo que han servido para nuevas generaciones, cuanta entrega ha habido en ellos. Mientras otros partieron cruzando el umbral bajo el slogan; “Del Ministerio al Cementerio”, otros siguen cual fiel ejemplo heredado, con paso cansino y pies cansados.

Durante el transcursos de los años, he visto el caminar de muchos funcionarios en nuestro Ministerio, entre ellos, hombres vestidos de trajes azules y negros, de blancas camisas y variadas corbatas, de maletines y carpetas, portando documentos secretos y reservados, conocedores de todo y de todos, pero envueltos en el hermetismo de la lealtad y discreción, aunque no muchas veces valorados por sus superiores. Ellos son, aquellos funcionarios incondicionales de nuestro Estamento Auxiliar. Mientras otras y otros funcionarios, aquellos que permanecen gran partes de sus vidas detrás de un escritorio, hombres y mujeres de variadas sonrisas, de vestimentas desiguales, gestionando escritos y documentos, algunos de grandes trascendencia y otros de poca relevancia, pero son aquellas y aquellos que con gran sentido y vocación de servicio público cumplen con su labor profesional, sin que para ello necesiten y cuelguen cartones a sus espaldas, simplemente tienen a su haber un entrega y apoyo leal para quienes cumplen labores trascendentales y representan a nuestro país ante el mundo. Eso somos aquellos funcionarios administrativos que día a día formamos parte del soporte de nuestros compañeros diplomáticos, quienes confiados de nuestras abnegadas labores sustentan sus quehaceres apoyados, también de la mano de profesionales.

Este escrito, que formará parte de una historia, ha querido entregar un reconocimiento a cada funcionaria y funcionario de este grande y particular Ministerio de Relaciones Exteriores, quienes cotidianamente renuncian en forma momentánea al quehacer de sus hogares, de sus hijos y familia, para entregar todos sus esfuerzos, esmeros y amor, a esta Secretaría de Estado que los acoge diariamente. Mientras escribía estas líneas, surgía en mi mente una interrogante que quizás muchos nos hemos planteado y que tiene relación con el mirar a vuestro alrededor y cerciorarse del gran número de funcionarios que ha permanecido gran parte de su vida en vuestra Institución construyendo historia. Entonces, me respondí que la llegada de un nuevo aniversario, ciertamente sumará un año más para la historia de nuestra Institución, pero siempre quedando en el olvido aquellos que hacen posible esta sumatoria. En este sentido, reflexiono y siento la necesidad de que también quede grabado especialmente en una página de nuestra historia, un reconocimiento al trabajador y funcionario de nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores, por formar parte de quienes somos: “Hacedores de Historia”.

Desde estas humildes palabras expresadas en este cuento, vaya para cada uno de las funcionarias y los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, un gran y sentido homenaje por ser parte de una historia que tal vez conocerán vuestros hijos.

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