– Entrega Express

Entrega Express

(Cuento)

Ruritania

Como decía mi abuelita el tiempo pasa como un suspiro. Pareciera que fue ayer cuando pisaba esa pesada, grande e inmensa alfombra roja, si los pies se quedaban pegados en ella. Lo único que deseaba, era saltar. Cada paso invitaba al otro, ni siquiera había que esforzarse para caminar. En eso estaba, cuando me encontré con un señor elegante, presagio de todos los que vería a lo largo de toda mi vida, si parecía un pavo inflado, un plumífero como de esos que ni se imaginan que serán puestos en un gran horno. Tanto pavoneo ¿para qué?, si al final terminarán desplumados, digo yo.

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-Hey niño, ven por acá. Acá es donde trabajarás – y acá comenzó mi historia, mi nuevo y primer trabajo se llamaba “Valija Diplomática”. Que importante, tan importante como ese señor que se creía pavo. Me sentía como un bicho raro, lleno de cajas, cajitas y más cajones, maletas, maletines todos llenos de timbres y con unos sellos tricolor que cruzaban todas las cajas y decían con imponencia….VALIJA DIPLOMATICA. Me presentaron a mis compañeros, todos me miraron con cara de examinadores. Uno me dijo…-me llamo Mario Portilla y soy el jefe-. Y tenía cara de jefe, que importante. -¿Cómo te llamas?, Ramiro Mora, señor. Y me volvió a interrogar, -¿tú vienes a hacer práctica?, no, vengo a trabajar. Está bien, me dice, entonces a trabajar.

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Que día. Me sumí en un cerro de bolsos y listados tipeados en unas enormes máquinas de escribir, terminó mi jornada, todos se fueron y me quedé ahí. Mirando y rodeado por todo un paisaje maletinezco. Me sentí importante, aunque mis compañeros me hayan hecho sentir menos que una mosca. ¿Les cuento que pasó en mi segundo día de trabajo?. Bien, llegando, mis compañeros me recibieron con mejor cara, mi jefe me consideró para que abriera una caja, para, según él, demostrarme que ya tenía merecido mi puesto. ¡Bien! Total era bien fácil. -Mira Ramiro- me dijo- fíjate bien de dónde viene y para quien va- Claro que si, este viene de Roma, Italia y está dirigido para don Petronilo Penetrante. Que raro el nombre pero en fin, hay tanto desdichado en este mundo, tenía un tío llamado Cornelio y siempre fue motivo de risa en la familia, en fin…vamos a lo mío. -Y fíjate bien, sale un teléfono para avisar y lo retiren, ¿¿¿ya???- Bien.

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Maldito ese día….iba a tomar el teléfono para avisar a don Petronilo Penetrante, cuando mi jefe me dice…pero Ramiro fíjate bien, lee lo que dice ahí. Decía entrega inmediata, frágil, animal doméstico. ¿Animal doméstico? Yo no entendía nada. -Hay que eres tontorrón- me dice en tono despectivo. Ábrelo rápido. ¿Se podrá?, pensé. Me imagino que una Valija Diplomática es inviolable, casi sagrada. Si él lo dice. Lo abrí, y ahí me encontré con algo terrible. Un pobre animal muerto, parecía un perro. Nooo ¿que pasó? En eso no me di ni cuenta, todos estaban a mi alrededor en tono acusante, ¿y que tengo que ver? Yo no lo maté. Y mi jefe me dice -Ramiro estás en problemas-, ¿quién? ¿Yo? -Claro que si, tu. Tú abriste la valija-, pero acá hay un pobre quiltro, muerto. -Es que este muerto no venía muerto, lo mandaron porque era el can del Embajador, su perrito regalón, tanto así que tenía que venir por valija-. Huy pobre, ¿qué haré?. -Mañana lo pasarán a retirar, tendrás que hacer algo-. Tan buenos mis compañeros, todos me daban ingeniosas ideas. Uno que lo inyectara con agua directo a la vena para hidratarlo, otro que le preguntara al Embajador el valor del animal para indemnizarlo, ¿con qué dinero? Si ni siquiera sabía cuanto sería mi sueldo. Tenía puras ganas de llorar. Entonces mi jefe me trajo una solución caída del cielo. -Ramiro, porque me caes bien, te regalo una idea. Te doy permiso para que vayas a la calle y busques un perro igualito a este, te lo llevas a tu casa, lo bañas y lo traes, de seguro el viejo ni se va a dar cuenta-. Bien, que buena idea, hasta me cayó bien este Mario, al final tenía pura cara de pesado. Salí en busca de mi presa, ya llevaba como quince cuadras caminando cuando en una leva canina veo a un pulgoso igualito al finado, lo voy a tomar pero me lanzó no se cuantos mordiscos, ven perro desgraciado, pero todos los perros me miraron con cara de no buenos amigos y tuve que salir corriendo con toda la leva detrás de mí, que terrible. ¿Qué voy a hacer?. ¡El río Mapocho!. Gracias tatita Dios. Fui, ya estaba por abortar mi cometido resignado a pagar la indemnización, cuando vi a mi salvación con el hocico metido en un montón de moscas. Ahora con más tino, me acerqué y traté de hacerme el amigo, el perro me miró con cara de pregunta pero me comenzó a mover la cola. Bien, por lo menos no me trató de morder y así llegué al otro día con mi flamante “Valija Diplomática”, bañado y despulgado. Todos me miraron con cara de asombro y más aún mi Jefe que no lo podía creer. -¿Y lo trajiste?. Claro que si, ¿el Embajador notará la diferencia?.

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Desde ese día fui motivo de todo tipo de bromas y yo sumé un amigo mas…mi Petronilo, que todos los días me mueve la cola y es el mas feliz cuando llego a casa. Se preguntarán por el muerto, pues bien, era muerto pero disecado, todo regalón que merezca ser perpetuado debe ser momificado. Y el Embajador Penetrante llegó a buscar a su canino por ventanilla, hasta derramó una lágrima por su amigo un tanto maltratado.

3 thoughts on “– Entrega Express

  1. Cecilia Zamorano Vásquez

    ENTRETENIDO, CON LA DOSIS PRECISA DE HUMOR, QUIZÁS SEA MÁS CUENTO QUE VERDAD, SIN EMBARGO, MANTUVO MI ATENCIÓN.

  2. Minerva Caballero

    ENTRETENIDO, HE SABIDO DE MUCHAS DE ESAS HISTORIAS CON LAS QUE MUCHOS HAN SIDO “BIENVENIDOS AL MINREL”

  3. Rene Ortega

    Este también está muy entretenido. Un buen narrador o narradora.

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