Con el pétalo de una rosa

Por Nine

“Mi madre se fue como una diva… entre aplausos y pétalos de rosa”, dijo Jorge, su hijo mayor.

El día 01 de agosto de 2012, había mucho movimiento en el acceso de Teatinos, mucha gente a pesar que eran recién como las 8.20 de la mañana. Todo ese panorama era muy sorpresivo, habían pancartas y globos y un ambiente de mucha sensibilidad. Luego de esperar algunos minutos, se escuchó una voz que gritó -ahí viene- entonces espontáneamente los concurrentes se formaron al costado de la calle Teatinos y cuando el vehículo fúnebre se detuvo frente al Minrel, una lluvia de pétalos de rosa comenzaron caer suavemente sobre el chasis, cada uno de ellos se deslizaba como una verdadera caricia. Las lágrimas brotaban fácil entre los asistentes y los aplausos espontáneos producían una tenue electricidad en la piel, todo era emotivo y muy sentido.

Dicen que quería tanto al Minrel, que en sus últimos deseos pidió que la llevaran por última vez a despedirse de su segundo hogar, esta institución que la albergó durante tantos años y la misma a la que ella entregó tanta energía y experiencia. .

Tal vez esa haya sido la despedida que ella nunca imaginó, yo más bien tengo la impresión que su personalidad estaba muy lejos de lo divo y presuntuoso. Al contrario, su figura menuda y pequeña me hacían recordarla como una mujer sencilla y un tanto introvertida. Era dueña de una voz aterciopelada y grave, pero no por eso menos afectuosa y tierna.

A los pocos días de su partida, ocurrió un hecho que me llevó a tener una relación más íntima con ella, conocí muchos detalles de su vida que me hicieron conocer más de su personalidad, era inevitable tener un lazo más empático con ella, porque su historia se parecía a la de muchas compañeras, a la de muchas chilenas y la de muchas mujeres en el mundo que deben abrirse paso ante la vida y hacerse cargo de sus hijos pequeños. Entonces, pensé que esa apariencia de fragilidad en nada representaba todo su carácter, poseía una inagotable energía, valentía, y abnegación por los suyos.

Así la recuerdo hoy como la mujer dulce y pequeña pero con un corazón que la hacía grande, admirada y recordada y amada por quienes tuvieron la oportunidad de conocerla.

Así la imagino hoy, con su sonrisa tierna y voz suave…. como el pétalo de una rosa!!!.. .

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