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Siete científicas que formaron el mundo

Durante siglos, las mujeres han hecho notables aportes en el ámbito de la ciencia. Descubrieron medicamentos que pueden salvar vidas, fueron artífices de invenciones que cambiaron el mundo y estuvieron a cargo de investigaciones vanguardistas; sin embargo, en muchos casos, sus invaluables avances han sido infravalorados o soslayados.

Durante mucho tiempo, las áreas de las CTIM (o STEM, por su sigla en inglés) han sufrido la influencia permanente de sesgos de género que excluyen a las mujeres y las niñas de estas esferas de conocimiento. El acceso desigual a la educación, a las tecnologías y a los puestos de liderazgo ha obstaculizado las posibilidades de incontables brillantes mentes femeninas en carreras de STEM y ha estancado su progreso.

A pesar de estos escollos, las mujeres y las niñas, creativas y tenaces, desafían los límites del conocimiento científico y todos los días buscan soluciones a problemas mundiales complejos. Su trabajo ha cambiado el modo en el que vemos nuestro mundo y sus historias merecen ser contadas una y otra vez.

Los avances científicos son un reflejo de las personas que los logran. La brecha de género en ciencia, tecnología e innovación trae como consecuencias la pérdida de talento, la falta de aprovechamiento de nuevos descubrimientos y las soluciones sesgadas.

En el mes en que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, dejamos a su disposición una nota realizada por ONU Mujeres, publicada en el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, presentando a siete científicas mujeres que deben conocer y por las que debemos celebrar.

Tu Youyou

Tu Youyou es una química farmacéutica cuya visionaria investigación sobre el tratamiento contra la malaria se basa en la milenaria medicina china. Su descubrimiento de la artemisinina, un compuesto que reduce rápidamente el número de parásitos denominados Plasmodium en la sangre de pacientes con malaria, ha salvado millones de vidas.

Desde que era estudiante de farmacología, Youyou aprendió a clasificar plantas medicinales, a extraer ingredientes activos y a determinar sus estructuras químicas. En los inicios de su carrera, pasó años en las selvas lluviosas de la China Meridional, donde estudió las consecuencias devastadoras de la malaria y los textos médicos antiguos sobre tratamientos tradicionales chinos para esta enfermedad.

Después de años de investigación, finalmente, Youyou y su equipo hallaron una referencia al empleo del ajenjo dulce en China alrededor del año 400 D.C. en el tratamiento de la fiebre intermitente, un síntoma de la malaria. Los miembros del equipo extrajeron el compuesto activo —la artemisinina—, hicieron pruebas y publicaron los hallazgos. Hoy en día, la Organización Mundial de la Salud recomienda la terapia combinada con artemisinina como la primera línea de defensa contra la malaria. “Todas y todos los científicos soñamos con hacer un aporte para ayudar al mundo”, dice Youyou.

En 2015, junto a dos colegas recibió el premio Nobel de Fisiología o Medicina y se convirtió en la primera persona china en recibir el premio en esta categoría y en la primera mujer china en recibir un premio Nobel en cualquier categoría. El descubrimiento de Youyou sigue salvando vidas todos los días. Haga clic aquí para obtener más información sobre su extraordinaria labor.

Kiara Nirghin

“Desde chica me interesó hacer preguntas sobre cómo funciona el mundo”, asegura Kiara Nirghin, de 19 años de edad, ganadora del premio a las ciencias de Google en el año 2016 por la creación de un polímero superabsorbente que puede retener más de 100 veces su masa —una revolución para la conservación del agua y el sostenimiento de los cultivos en períodos de sequía. Mejor aún, este polímero es de bajo costo y también es biodegradable gracias a su composición de cáscara de naranja y palta.

El interés de Nirghin por la conservación del agua proviene de su experiencia en el período de sequía en su país de origen, Sudáfrica, en 2015. La conmocionó ver las presas de agua, que en su momento solían estar colmadas, completamente secas, y se sintió frustrada por la falta de soluciones a este problema. “Siempre supe que tenía que hacer algo para resolver el problema de la sequía porque nadie estaba haciendo nada”, señaló en la celebración de las Naciones Unidas del Día Internacional de la Mujer 2019.

El descubrimiento de Nirghin tiene el potencial de llegar más allá de su lugar de origen y ser aplicado en campos de producción agrícola; su polímero superabsorbente podría incrementar la seguridad alimentaria en todo el mundo. Nirghin continúa con su investigación y sus estudios en la Universidad de Stanford; además, promueve que las niñas se dediquen a sus áreas de interés dentro de las STEM. “Hacer que las niñas se involucren en la ciencia debería ser parte de los intereses de todas las personas. Creo que toda idea conlleva el poder de cambiar el mundo”.

En su participación en la campaña Yo soy Generación Igualdad de ONU Mujeres, Nirghin señaló lo siguiente: “Podemos alentar a más mujeres y niñas a seguir carreras en las STEM mostrándoles más modelos positivos a seguir y los casos de éxito de otras mujeres. Los modelos a seguir son muy importantes porque son la prueba para las niñas que quieren ser científicas de que pueden lograr sus sueños”. Lea la entrevista completa.

Infórmese más sobre el descubrimiento de Nirghin y su experiencia como niña en las STEM en la entrevista que dio por Instagram en vivo junto con la ganadora del premio de ciencias de Google de 2015, Olivia Anne Hallisey.

Katherine Johnson

Katherine Johnson es una matemática cuyos cálculos han sido fundamentales para la exploración espacial de los Estados Unidos. Como científica de la NASA, Johnson calculó trayectorias, lanzó ventanas y caminos de retorno de emergencia que llevaron a los primeros astronautas de los Estados Unidos al espacio y a la órbita terrestre. “Me di cuenta de que era muy curiosa. Quería saber qué estaba pasando y por qué. Para mí era muy importante saber por qué”, señala Johnson acerca de su impulso a desafiar las barreras de lo posible.

Se convirtió en la primera mujer afroamericana en asistir a su universidad y fue una de las pocas mujeres afroamericanas en trabajar en el programa espacial de la NASA. Se enfrentó a situaciones de discriminación racial y de género, pero sabía que ella era parte del equipo. “Se habituaron a hacerme preguntas y a que sea la única mujer que estaba ahí”, cuenta.

Hoy, a sus 101 años, Johnson es una firme promotora de la participación de las mujeres y las niñas en las STEM. “Las niñas pueden hacer todo lo que los varones son capaces de hacer”, señala. Ella alienta a quienes encuentran en su carrera una fuente de inspiración a que se involucren con sus propios intereses. “Averigua cuál es tu sueño y luego trabaja en él. Si te gusta lo que haces, te irá bien”.

Marie Sklodowska -Curie

Marie Sklodowska -Curie fue una física y química cuya investigación sobre radioactividad sentó las bases para la ciencia nuclear moderna, desde los rayos X hasta la radioterapia para el tratamiento del cáncer. Fue la primera mujer en ganar el premio Nobel y la primera persona en ganar dos premios Nobel en distintas ciencias.

Sklodowska -Curie asistió a la universidad en su Polonia natal y recibió el doctorado en la Universidad de París. Junto a su marido, Pierre, descubrieron dos elementos radioactivos, el polonio y el radio. Ella fundó un instituto de investigación médica en Varsovia e inventó unidades móviles de rayos X que ayudaron a más de un millón de soldados heridos en la Primera Guerra Mundial. Sklodowska -Curie no sabía cuáles eran los riesgos de su investigación. Murió por una enfermedad relacionada con la exposición a la radiación, pero sus descubrimientos siguen salvando vidas al día de hoy.

Para alentar a las demás personas a dedicarnos a lo que nos apasiona con curiosidad y coraje, Sklodowska-Curie señaló: “nada en la vida debe ser temido, sólo entendido. Ahora es el momento de entender más, para temer menos”. Hoy su legado sigue siendo una inspiración para las mujeres y las niñas en STEM.

Marcia Barbosa

Marcia Barbosa es una física brasileña conocida por su investigación acerca de las estructuras complejas de la molécula del agua. “El agua es rara”, dice Barbosa, que piensa que las anomalías de la molécula podrían ayudar a atender los problemas de escasez de agua dulce.

Barbosa desarrolló una serie de modelos de propiedades del agua que podrán mejorar nuestra comprensión en varios temas como, por ejemplo, cómo ocurren los terremotos, cómo se pliegan las proteínas, cómo se genera energía limpia y cómo se tratan las enfermedades. En 2013, recibió el Premio L’Oréal-UNESCO “La Mujer y la Ciencia”. Además de su notable investigación, Barbosa tiene un férreo compromiso con la participación de mujeres y niñas en las STEM. Organizó varias conferencias sobre las mujeres en la física, escribió ensayos académicos sobre diversidad geográfica y de género en la ciencia e impartió seminarios sobre la falta de mujeres en estas áreas.

Inspírate en el activismo de Barbosa y comparte tu apoyo a la igualdad de acceso para las mujeres y las niñas a la educación y las oportunidades con la etiqueta #MujeresEnCiencia.

Segenet Kelemu

Segenet Kelemu es una patóloga molecular de plantas cuya innovadora investigación se dedica a ayudar a quienes practican la agricultura de subsistencia en el mundo a cultivar más alimentos y salir de la pobreza. “El objetivo de mi vida es hacer un aporte a las vidas de las personas y a mejorar la agricultura en África”, señala.

Kelemu creció en una familia de agricultores de escasos recursos en Etiopía y fue la primera mujer de su región en tener un diploma universitario. “En mi aldea, las niñas se casan muy jóvenes, pero por suerte fui demasiado rebelde para que alguien arregle un matrimonio para mí”, se ríe. “Yo iba a ir a la universidad cueste lo que cueste”.

Después de años de estudiar y trabajar en el exterior, Kelemu volvió a África a liderar una nueva generación de científicos. “Creo que la inversión en agricultura en África y la inversión en investigación en África es, en realidad, una inversión para la humanidad en su conjunto”, señala. Kelemu fue galardonada con el Premio L’Oréal-UNESCO “La Mujer y la Ciencia” en 2014, fue nombrada una de las 100 mujeres africanas más influyentes por la revista Forbes África y fue elegida miembro de la Academia Mundial de Ciencias en 2015.

Kelemu es una pionera en muchos ámbitos y una heroína en su campo de acción que nos inspira a trabajar con tenacidad y dedicación en las causas que nos importan.

Maryam Mirzakhani

Cuando era una niña en Teherán (Irán), Maryam Mirzakhani soñaba con ser escritora algún día. En sus años de educación secundaria descubrió su talento para las matemáticas —la materia que capturó su creatividad e intelecto para el resto de su vida.

En 1994, Mirzakhani se convirtió en la primera mujer estudiante iraní en ganar una medalla de oro en la Olimpiada Internacional de Matemáticas con un puntaje de 41 sobre 42 puntos. En 2015 volvió a asistir a la competencia y ganó con puntaje perfecto. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Harvard y fue líder en el estudio de la dinámica y geometría de superficies complejas. En 2014 se convirtió en la primera mujer ganadora de la Medalla Fields, el premio más prestigioso en matemáticas.

“Mientras más tiempo me dedico a las matemáticas, más entusiasmada me siento”, señala Mirzakhani acerca de su investigación. Relata “el entusiasmo del descubrimiento y la sensación de disfrutar entender algo nuevo, la sensación de estar en la cima de una colina y ver todo claramente”.

Si bien Mirzakhani falleció en 2017, sus invaluables aportes en el ámbito de las matemáticas persistirán en el tiempo y su carrera es un faro para las generaciones futuras de mujeres matemáticas.

Fuente: ONU Mujeres

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